Tenía el alma tan rota
que cuando lloraba,
sus lágrimas hacían surcos de dolor
sobre los canales de Venecia.
Y les dejaba huella,
se quedaban manchados del rojo
de su vida.
Como la huella que le dejaron a ella
hará un tiempo atrás,
marcada a fuego lento en el pecho.
Anónimo al habla
lunes, 25 de mayo de 2015
miércoles, 22 de abril de 2015
Como los canales de Venecia
Se estaba acostumbrando a eso de estar sola.
Mirándose en el espejo, buscándose imperfecciones
hasta de debajo de las piedras.
Tenía todo para ser feliz, solo le faltaba el capullo de turno.
Él se había portado mal con ella, no la valoraba ni la quería,
o por lo menos el eso decía.
Se hundió en su mundo, se metió en la oscuridad.
Quería desaparecer para siempre.
Sus mejillas hacían surcos de rímmel, como los
canales de Venecia al pensar en él.
Cualquiera se hubiera enamorado de esos momentos, ella
no estaba loca, era imposible no haber caído en la trampa.
Todo lo bueno tiene su final, y ella cortó por lo sano.
Se dió cuenta de como la había utilizado, de todo lo malo
y lo menospreciada que estaba.
Y por eso mismo, hijos de puta no, GRACIAS.
Mirándose en el espejo, buscándose imperfecciones
hasta de debajo de las piedras.
Tenía todo para ser feliz, solo le faltaba el capullo de turno.
Él se había portado mal con ella, no la valoraba ni la quería,
o por lo menos el eso decía.
Se hundió en su mundo, se metió en la oscuridad.
Quería desaparecer para siempre.
Sus mejillas hacían surcos de rímmel, como los
canales de Venecia al pensar en él.
Cualquiera se hubiera enamorado de esos momentos, ella
no estaba loca, era imposible no haber caído en la trampa.
Todo lo bueno tiene su final, y ella cortó por lo sano.
Se dió cuenta de como la había utilizado, de todo lo malo
y lo menospreciada que estaba.
Y por eso mismo, hijos de puta no, GRACIAS.
martes, 24 de marzo de 2015
Parece que ha parado de llover.
Y yo no sé si hay alguien que controle las nubes,
pero siempre va a haber alguien que te ayude a no llorar más.
Personas que te quieren, que te aprecian y que darían todo
por verte feliz.
Tampoco sé si existen estas personas en verdad.
Pero tengo fe en ello, en las personas honestas y de calidad.
Por que es eso, antes calidad que cantidad.
Yo cuando sea mayor, quiero ser una de esas personas. Y así, poder proteger a
la gente que me importa. Gente como tú, Carla. Imprescindible para mí, un órgano vital
de mi misma.
Puede que a veces no te abras. Eres tímida, y un poco borde cuando quieres.
No eres lo cariñosa que me gustaría que fueses a veces conmigo.
Pero si viene de ti, me da igual. Eres la definición de 'mejor amiga'. No como las que
se lo llaman hoy en día, tranquila que no.
Eres mi otra mitad. La persona con la que he compartido los mejores momentos de mi
vida, y los mejores recuerdos que tengo.
Puede que seamos polos opuestos, pero sacas lo mejor de mi. Y sé que te cuesta mucho contar tus sentimientos, y que no te gusta llorar delante del resto de personas. Pero recuerda que yo no soy el resto. Soy la que te suma. La que estaría dispuesta a todo por que no lo pases mal, y más en estos momentos difíciles orco.
Recuerda, que aquí tienes un hombro al que llorarle cuando algo te salga mal. En la otra mano tendré un pañuelo para consolarte, y que dejes de estar triste.
Te escribe esto la que no te quiere nada.
Un abrazo sin cariño,
tu mejor amiga.
Y yo no sé si hay alguien que controle las nubes,
pero siempre va a haber alguien que te ayude a no llorar más.
Personas que te quieren, que te aprecian y que darían todo
por verte feliz.
Tampoco sé si existen estas personas en verdad.
Pero tengo fe en ello, en las personas honestas y de calidad.
Por que es eso, antes calidad que cantidad.
Yo cuando sea mayor, quiero ser una de esas personas. Y así, poder proteger a
la gente que me importa. Gente como tú, Carla. Imprescindible para mí, un órgano vital
de mi misma.
Puede que a veces no te abras. Eres tímida, y un poco borde cuando quieres.
No eres lo cariñosa que me gustaría que fueses a veces conmigo.
Pero si viene de ti, me da igual. Eres la definición de 'mejor amiga'. No como las que
se lo llaman hoy en día, tranquila que no.
Eres mi otra mitad. La persona con la que he compartido los mejores momentos de mi
vida, y los mejores recuerdos que tengo.
Puede que seamos polos opuestos, pero sacas lo mejor de mi. Y sé que te cuesta mucho contar tus sentimientos, y que no te gusta llorar delante del resto de personas. Pero recuerda que yo no soy el resto. Soy la que te suma. La que estaría dispuesta a todo por que no lo pases mal, y más en estos momentos difíciles orco.
Recuerda, que aquí tienes un hombro al que llorarle cuando algo te salga mal. En la otra mano tendré un pañuelo para consolarte, y que dejes de estar triste.
Te escribe esto la que no te quiere nada.
Un abrazo sin cariño,
tu mejor amiga.
jueves, 19 de marzo de 2015
Triste realidad.
Llueve.
Un 19 de marzo, que más se puede esperar.
Me tomaría una taza de chocolate caliente, pero por
desgracia no me gusta. También me gustaría estar contigo aunque sea a tu lado,
pero nada, eso tampoco puede ser.
Mientras yo tenía ganas de arrancarte los besos de la boca,
tú me arrancabas a mí en pedazos. Me has destrozado, y me has cambiado. Para
mí, eso de confiar en alguien desapareció hace meses. Cuando se acabó el año,
llegaron mis ganas de echarte de menos. De no tenerte, y de darme cuenta que
nunca has estado. Al menos como yo pensaba.
Eras un tren, con una parada más bien larga. Pero era eso,
sólo una parada. Otra de tantas por las que pasas. Y me duele cuando pienso que
no te he importado. Duele cuando te das cuenta de que por la persona que tú
hubieses hecho cualquier cosa, él no hubiese ido ni al girar de la esquina.
Y luego me hablan de la confianza y del amor como sí no
viniese lo nuestro a cuento, y claro, a mí me da la risa. ¿Confianza? No sirve
de nada. Y del amor ya ni hablo. Es el mal encarnado en sentimiento, o en
persona.
No puedo ni oler tu colonia. Ni ver tu sonrisa. Total,
seguro que no sonríes por mí, y si no es por mí no la quiero ni ver. Así que
ahora siempre que te veo miro al suelo. Pero tranquilo amor, que no agacho
cabeza, no me voy a hundir más de lo que estoy.
Es duro verte y no abrazarte como antes. Más duro es ver
como abrazas a las demás. Y hablando de cosas duras, no pensemos mal, pero ese
es mi corazón. Ahí no vuelve a entrar nadie nunca, ni con un martillo lo
podrían atravesar.
Parece ser que de algo me has servido. Eres mi inspiración,
mi motivo de escribir. Cada recuerdo contigo me da para una frase más, tal vez
un párrafo, si el momento fue perfecto. Pero perfecto para mí, ya que para ti no
signifiqué nada. Y eso es difícil de creer, porque en cada beso hacíamos magia.
Criábamos mariposas que crecían en nuestros estómagos, hasta llenar la estancia
de ellas volando alrededor nuestra.
¿Amigos? Lo nuestro no era normal. Yo a mis amigos no les
como a besos. Qué feliz era a tu lado, en serio. No te lo imaginas. Ahora
mismo, que vinieses y me gritases por el balcón que has venido a verme sería lo
mejor que me podría haber pasado hoy. Y en esta semana. Y en meses. Pero los
sueños, sueños son. Y ni vas a venir, ni te voy a comer, ni me vas a abrazar
nunca como lo hacías antes. Es triste, pero es así. Menuda realidad de mierda,
con lo bien que se vive soñando.
Sigue lloviendo.
Y parece que va a haber tormenta.
Sólo espero, no derrumbarme más y que pare de llover ya. Que
pare de llorar algún día.
lunes, 9 de febrero de 2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)